Todo lo que necesitas saber sobre la otoplastia



Tener las orejas de soplillo o con alguna deformidad puede llegar a suponer un problema de autoestima para muchas personas, haciendo que no se sientan a gusto con ellos mismos. Por suerte, la cirugía estética ha avanzado de forma increíble en los últimos tiempos y ofrece una solución de garantías para este problema: la otoplastia.

La otoplastia consiste en recortar o simplemente deformar algunos pliegues del cartílago de la oreja para mejorar la forma de la misma y evitar que ésta esté muy despegada de la cabeza. Para realizar esta intervención se realiza una incisión en la parte trasera de la oreja, por lo que cuando cicatrice apenas será visible para las demás personas.

Es una operación muy sencilla que no requiere de anestesia general (solo en algunos casos especiales de niños se utiliza), de forma que el paciente puede irse a su casa el mismo día de la intervención.

Consejos para la recuperación de otoplastia

A pesar de ser una operación sin riesgo y de dificultad baja, una vez se ha realizado la intervención de la otoplastia, hay que tener un cuidado mínimo para que tener una recuperación idónea. Dejamos algunos consejos para no sufrir ningún tipo de complicación:

  • Cuidar bien la herida que se forma en la oreja: como cualquier cicatriz, es recomendable lavar la parte dañada con Betadine al principio, y luego mantener esa zona limpia con agua y jabón neutro.
  • No tomar alcohol ni medicamentos: Este tipo de productos afectan a la cicatrización y pueden llegar a complicar la recuperación, por lo que evitar tomarlos las primeras semanas es de suma importancia.
  • Dormir con la cabeza elevada: hay que tener cuidado de no apoyar la zona de la oreja que está dañada, ya que puede producir sangrados.
  • Evitar hacer deportes donde haya riesgo: Lógicamente, hasta que no esté bien cicatrizada la herida, es mejor evitar hacer deportes donde pueda haber contacto con las orejas.




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